¿Conformista?

Abril es un mes especial para los lectores. Se celebra el Día del Libro, la Feria de Libro, actividades en los colegios…

A mí me gusta leer desde siempre y aunque a veces no es fácil disponer de tiempo, cuando puedo me encanta sumergirme en novelas que me trasladan a otras épocas, historias y lugares; pero también me interesa leer sobre educación.

No sé si es porque leo demasiado rápido o porque el paso de los años se va notando en la memoria, pero hay muchas cosas de los libros que he leído que se me olvidan, así que algunos los repito después de algún tiempo.

Hace algunos años mi cuñado Nacho,  me recomendó “El Elemento” de Ken Robinson. Me gustó el planteamiento que hace de la educación y de lo importante que es buscar y encontrar ese “elemento”. Ahora lo estoy volviendo a leer, está lleno de ejemplos y muestra algunos resultados de experimentos como el de Solomon Asch.

Este experimento que me ha llamado especialmente la atención en esta relectura, también lo he encontrado muy bien explicado en un artículo de El País del 01/04/2016 así que os lo transcribo:

En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él.

Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.

La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.

Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

“La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”

(Solomon Asch)

No es fácil mantener un criterio que el resto de amigos no comparte; no dejarse arrastrar por alguna propuesta que parece aceptar la mayoría de compañeros de clase, o defender hacer las cosas de forma diferente.

En ocasiones estamos demasiado condicionados por “el qué dirán”, pero cuando se rompe esa barrera y se vence el miedo a lo que puedan pensar esos otros,  confías, crees en ti y en tus capacidades.

Entonces te lanzas,  piensas, sientes por ti mismo y creces.

Para concluir te invito a que te hagas unas preguntas.

¿Por qué no haces la prueba? ¿por qué no te atreves a sacar mejor nota que el resto? ¿por qué no participas en esa actividad a la que algunos compañeros de clase han dicho que no van a asistir?, ¿por qué no levantas la mano y planteas esa duda que tienes? ¿por qué no haces eso que va ser mejor para ti? ¿por qué no pones en marcha esa idea ?…

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