Estamos en los últimos días de vacaciones para muchos, y de vuelta al trabajo. Las noticias se encargan de recordarlo, escuchamos y escucharemos hablar sobre operación retorno, síndrome postvacacional… 

Reflexionando sobre la importancia de tener un trabajo al que regresar, he recordado una situación que viví no hace mucho tiempo.

Paseaba por el aula cuando una alumna me comentó que necesitaba hablar conmigo. Sospeché que no tenía relación con la tarea y quedamos en el patio. Me pedía consejo sobre si debía dejar el trabajo que tenía por las tardes y que compaginaba con los estudios. Había tenido un problema y quería abandonar. 

Me acordé de la cita “En tiempo de desolación no hacer mudanza”. Es una frase de San Ignacio que nos aconseja no tomar decisiones en caliente y que la podemos trasladar a muchas situaciones.

Iniciamos una interesante conversación sobre los motivos por los que trabajaba (no es lo mismo un empleo para satisfacer los caprichos propios que para ayudar a la economía familiar). Qué era lo que más le gustaba de su trabajo (por poner allí el foco positivo), y qué perspectivas tenía para cambiar de empleo. 

En muchas situaciones laborales se repiten problemas similares, y normalmente tienen que ver con las “relaciones en el entorno de trabajo”. Este era el nombre del interesante módulo que abreviábamos RET y del que fui profesora durante mis primeros años.

Era muy interesante tratar sobre la motivación, los roles en el puesto de trabajo, habilidades sociales, etc… entre muchas otras cosas. Les preparaba para enfrentarse, no solo a unos conocimientos técnicos, sino a diferentes situaciones con las que se podían encontrar. Actualmente tratamos algunos de estos aspectos en diversos módulos.

Procedo de la rama de la empresa, y debido a diversas circunstancias, este tema me resulta muy interesante por lo cuál, intento informarme sobre ello. En la página que he denominado Capital humano voy a agrupar información por si queréis consultar.

Cualquier organización que realice una buena gestión de las personas que la integran, va a tener altas probabilidades de alcanzar sus objetivos. Tan sencillo y a la vez, tan complicado.

Hacen falta buenos profesionales que asuman el liderazgo. Buenas personas con capacidad de servir y no de buscar servirSE de las circunstancias, y/o a costa de los demás. 

Hace falta considerar al personal como “activos” (bienes) de la empresa.

En muchas ocasiones, el tiempo lo pone todo en su lugar, pero no es fácil enfrentarse a situaciones que se prolongan y no varían. En algunas circunstancias, no queda más remedio que dar el paso, ya que también se debe comprender en qué ocasiones es necesario un cambio.

Una de las cosas que más ha llamado mi atención este verano fue la visita guiada a una mina de carbón. Quedé emocionada por el verdadero sentimiento de compañerísmo que vi reflejado en los antiguos mineros y del agradecimiento a la gestión de su empresa, que ha cerrado hace unos meses. 

En la docencia nuestra salud también puede verse afectada, por eso recojo en #cuídateprofe información que nos ayude a prevenir algunos frecuentes problemas.

¡Cuántas reflexiones podríamos hacer alrededor del trabajo!. Aprovecho para felicitar a aquellos alumnos y alumnas que después de realizar las FCT, han sido contratados por sus empresas.

¡¡¡ Os deseo lo mejor en el inicio de esta etapa laboral !!! 

Curso tras curso tenemos evidencias de que nuestros CFGM permiten un acceso al empleo y/o la posibilidad de continuar estudiando. 

Por mi parte, vuelvo agradecida por dedicarme a la enseñanza, y ya he comenzado la pretemporada hacia un nuevo curso. Con ilusión de guiar el aprendizaje de mi alumnado, después de cumplir los 20 en esta profesión.

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